Quería compartirles esta publicación sobre el anonimato
espiritual. La escribió una compañera de Programa que ha logrado recuperarse de
su adicción. Ella tiene una página, SerenityIsForever.com, donde vende artesanía
(algunas de ellas con textos en español) inspirada en el Programa,
especialmente en la Oración de la Serenidad que según cuenta ella, fue
fundamental en su recuperación. Ahí también tiene un blog donde comparte sus
reflexiones personales.Meditaciones personales de un miembro costarricense de la hermandad mundial Al-Anon, dedicada a llevar fortaleza y esperanza a personas afectadas por bebedores problema.
martes, 28 de abril de 2015
Anteponer principios a las personalidades
Quería compartirles esta publicación sobre el anonimato
espiritual. La escribió una compañera de Programa que ha logrado recuperarse de
su adicción. Ella tiene una página, SerenityIsForever.com, donde vende artesanía
(algunas de ellas con textos en español) inspirada en el Programa,
especialmente en la Oración de la Serenidad que según cuenta ella, fue
fundamental en su recuperación. Ahí también tiene un blog donde comparte sus
reflexiones personales.lunes, 27 de abril de 2015
Despertar Espiritual
viernes, 24 de abril de 2015
El "buena gente"
Mi debilidad de carácter me llevó a ser muy complaciente. Para evitar conflictos y críticas, cedía fácilmente ante los deseos de los demás. No tenían que esforzarse mucho en chantajearme. Llevar cargas ajenas se volvió costumbre. Me gané la reputación de buena gente, aunque no hacía nada bueno. Estaba siendo injusto conmigo mismo al llevar cargas que no me correspondían y estaba enseñando a ser irresponsables a quienes debían llevarlas.
Antes pensaba que una persona responsable era el que cargaba con las responsabilidades de los demás. Pensaba que era un acto de amor. Al descubrir que amar a los demás es tratarlos con la consideración debida, me di cuenta que esa actitud les estaba impidiendo su progreso. Estaba interfiriendo con su proceso de desarrollo personal y su felicidad. No estaba actuando con amor. No les daba el trato debido. Mantener en la infancia emocional a las personas es condenarlas a la mediocridad y a la infelicidad. Es estimular su neurosis, algo contradictorio porque se supone que los miembros de Al-Anon estimulamos la recuperación.
Ser tan "buena gente" satisfacía mi ego necesitado de aprobación, pero decidí dejar de serlo. Mi estabilidad emocional dependía de eso. El agotamiento era enorme. Ni siquiera el querer compensar el abandono de mis responsabilidades hacia otros que se hizo en algún momento es una excusa para ahora asumir las suyas. He visto padres que por el abandono que en su día hicieron de sus hijos pequeños, quieren hacer todo por ellos ahora que son adultos. Lo mejor que pueden hacer en este momento es apoyarlos efectivamente y eso incluye dejarlos que sean responsables.
Dejar de ser "buena gente" me volvió buena gente de verdad. Me trato con la consideración debida al asumir mis responsabilidades y dejar que los demás asuman las suyas. Crezco y ellos crecen. Mi incorrecta percepción de la responsabilidad como dije antes me convirtió en un irresponsable, en un facilitador que fomentaba irresponsabilidad. Además, al no dejar a otros encargarse de lo que pueden y deben de hacer, indirectamente los estoy tratando de inútiles.
Los que sacaban provecho de mi deficiencia de carácter percibieron como negativo el cambio. Consideraron que ya no era buena gente. El cambio de "buena gente" a "mala gente" puede resultar complicado cuando ese papel se ha interiorizado mucho y es esperable una tormenta de críticas de quienes quieren continuar viviendo parasitariamente. El desprendimiento emocional y pensar que lo hacemos como un acto de amor nos será muy útil para lograrlo sin ser frenados por nuestros defectos, que por supuesto van a querer seguir dañándonos y dañando a otros con nuestra irresponsabilidad.
C.G.
miércoles, 22 de abril de 2015
Un don mal usado
Me cuesta concebir que el portento del pensamiento lo empleemos tan mal. La Humanidad podría vivir una Edad de Oro. Muchos de nuestros problemas se podrían resolver conquistando nuestras egoístas reacciones, usando la razón. Las acciones siguientes serían sencillas en comparación. Pero seguimos entregándonos a nuestro ego. Seguimos viviendo mal. Vivimos en una disfunción colectiva que impide que impere la razón. El don del pensamiento, que considero cuando contemplo la Creación como la joya de la corona, no lo usamos correctamente. Si pienso bien, me siento bien y actúo bien. Esa debería ser razón suficiente para esforzarnos por desarrollarlo en vez de mantener y potenciar nuestro destructivo egoísmo.
Le pido al Dios de mi entendimiento me ayude a eliminar mis defectos de carácter para que la luz de la razón brille, y de mi sano juicio nazca el pensamiento correcto, de él las acciones correctas y de ellas la felicidad.
lunes, 20 de abril de 2015
Amor incondicional
viernes, 17 de abril de 2015
Soy mi principal responsabilidad
Si dejo de lado mi crecimiento, daño a los demás. Mi forma de relacionarme con otros sería nociva, aunque tenga buenas intenciones, como sería nocivo el que con muy buenas intenciones operara a alguien del apéndice si no tengo lo necesario para ello. No solo por mi bien sino que por el de los demás, tengo que concentrarme en mi sanación. Si vivo mal, si me siento mal, si pienso mal, ¿qué le voy a dar al mundo? Pues MAL. Y como quiero dar al mundo BIEN pues tengo que estar bien. No puedo dar lo que no tengo. Tampoco puedo ser un ejemplo de bienestar si lo que le reflejo a los demás es malestar. En el caso de los que seguimos el Programa, no lo estaríamos haciendo atractivo como nos pide la Undécima Tradición. No basta "tener Programa". Tiene que notarse.Parte de ese buen vivir al que aspiro conlleva poner límites racionales. Es sano para mí y para los demás. El ser humano ha tenido que establecer reglas para vivir en armonía y seguir evolucionando. La anarquía es destructiva. Necesitamos establecer normas para vivir en paz. Si permito ser abusado estaré hundiéndome otra vez en la desgracia y arrastraré a aquellos a quienes les permito practicar y desarrollar sus desafueros. Ya es bien sabido que muchos y muy graves problemas en este mundo se deben a la negligencia, a la falta de valor para ponerles freno valientemente por parte de los que se ven afectados por ellos. Ser condescendiente ante actos impropios equivale a ser un secuaz de quienes los cometen. Al enseñarle a los otros a respetar límites, tendrán que aprender a contenerse y estaré propiciando que ellos aprendan a auto limitarse.
¡Buscar el bienestar a través de los Principios y el marcar límites me favorece a mí y a los que me rodean!



