lunes, 10 de julio de 2017

Un hombre enfrentado a la enfermedad del alcoholismo

Les comparto esta historia escrita por Clearence C. de Georgia para la revista The Forum de marzo de 1999:
 


Cuando se me presentó el programa, no sabía que había ayuda disponible. Había escuchado sobre Alcohólicos Anónimos pero no de Al-Anon. La parte triste de mi situación es que no me esforcé para realmente recuperarme. Eso continuó por diez años hasta que mi necesidad se volvió más que obvia y finalmente trabajé en mí ¿Por qué tomó tanto tiempo? Mi única explicación es la negación y el ser más cabeza dura que la mayoría de la gente. Aprendí que el programa no funcionaría hasta que empezara a trabajar en mí mismo.

Me di cuenta de algunas cosas que no sabría sin Al-Anon. Es muy fácil para mí encontrar defectos en otros, pero no quiero admitir que haya nada malo en mí. Cuando apliqué el Cuarto Paso e hice lo que decía que tenía que hacer, no me gustó lo que vi.  Era criticón, obstinado, mojigato, controlador y andaba cuidando lo que hacían los demás, cuando mi vida estaba fuera de control y era inmanejable.

En vez de inquietarme, cuando apliqué la Oración de la Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, encontré paz. Ahora después de pedir sabiduría para reconocer la diferencia, intento cambiar las cosas que puedo. Noté que la oración dice “cosas”, no personas. La única persona que puedo cambiar soy yo mismo y necesito ayuda para lograrlo.

Encontré que mis grupos de Al-Anon  me aceptaban a pesar de todos mis fallos porque los miembros me ofrecían su amor incondicional. El programa está ahí para que lo use y el que lo acepte y lo aplique, es enteramente mi decisión. Puedo decir libremente lo que pienso sin temer que alguien  cuente lo que he dicho a la persona incorrecta. En todos mis años en el programa no me he dado cuenta de alguien que rompiera mi anonimato. Eso ha sido muy importante para mí.

Como un hombre enfrentado al alcoholismo, probé Al-Anon y de verdad me funcionó. Si cualquier hombre alguna vez quiere creer en milagros y ver uno ocurrir, podría intentar el programa. Yo lo hice y he visto lo que puede hacer. Estoy agradecido de estarme recuperando en esta hermandad.


 Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

domingo, 2 de julio de 2017

Me siento bien

Les comparto esta historia escrita por Barb G., de Washington  para la revista The Forum de junio de 2000:


No era popular en la primaria. Los otros niños normalmente me escogían al final cuando formaban equipos para un juego durante el recreo o durante las clases de educación física. No era popular ni atlética y de hecho no me sentía “suficientemente buena”. Cargué con este sentimiento durante mi vida. El sentimiento de no ser suficientemente buena era todavía fuerte después de entrar a Al-Anon, pero un miembro me pidió ayuda para preparar una reunión y eso fue sencillo. Luego los miembros me pidieron ser la tesorera del grupo. Sé cómo hacer el balance de una chequera, así que también eso fue fácil. Cuando el grupo me pidió ser su representante, sabía que podría ir a una reunión de trabajo y traer un informe. Eso también fue sencillo.

Me di cuenta que ser una representante de grupo significaba que yo era una líder ¡Vaya! De verdad podía liderar. En toda mi experiencia de servicio, había tenido a alguien conmigo diciéndome que estaba haciendo un maravilloso trabajo y cuán capaz era yo. Siempre me molestó que otros pudieran verme cualidades antes de que yo pudiera verlas. Hacer labor de servicio también me ayudó en otras áreas de mi vida. Tengo más confianza en mis talentos y habilidades. Me siento valiosa y útil porque sé que mis talentos han ayudado a otra gente.

Ahora me siento más cómoda hablando frente a una audiencia. Antes, decir cualquier cosa me mataba de miedo. Temía que mis pensamientos e ideas no tuvieran sentido. Ahora hay ocasiones en que alguien dice que mi compartir les llegó de una manera muy profunda. Eso me hace sentir muy bien.

Me siento preparada para levantarme, extender mis alas e intentar algo diferente ¡Estoy lista para ver lo que la nueva y confiada Barb puede hacer!
 
 Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

miércoles, 21 de junio de 2017

Cielo despejado

Les comparto esta historia escrita por Ron M., de Connecticut  para la revista The Forum de julio de 2000:


Me di cuenta de mi progreso en Al-Anon hace varios años. Había estado trabajando hasta muy tarde, pero un día me fui a tiempo a casa. Cuando llegué encontré a mi hijo de cinco años sentado en la sala comiendo galletas  Mi esposa había estado bebiendo y se encontraba dormida en el cuarto. La mirada que me dio mi hijo mostraba que estaba asustado de que le fuera a gritar por comer galletas tan cerca de  la cena. Me dijo que tenía hambre pero que mamá no se levantaba, así que se subió a una silla y al mostrador para tomar las galletas del gabinete.
Antes de Al-Anon, yo hubiera regañado a mi hijo y le hubiera gritado a la alcohólica. En vez de eso le dije que estaba bien y le di un abrazo y un beso. Entonces pasé las galletas de los gabinetes altos a los bajos.
Dos días después recibí una llamada en el trabajo. La alcohólica estaba nuevamente borracha. Fui a casa y la encontré dormida en el cuarto y a mi hijo en la sala. En vez de enojarme y arruinar el día, agradecí que mi hijo estuviera bien.
La temperatura ese día era de 21 grados  y el cielo estaba despejado. Mi hijo y yo jugamos con las hojas y construimos un espantapájaros. Tuvimos un día maravilloso. Fui capaz de hacer eso ya que aprendí en Al-Anon que porque otro tenga un mal día, yo no tengo que tener un mal día también.
Antes de Al-Anon no pensaba que pudiera tomar una mala situación y volverla buena. Ahora puedo desprenderme de la alcohólica y mantenerme centrado en mí. Soy y siempre seré un agradecido miembro de Al-Anon.
 
 Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.