miércoles, 10 de abril de 2019

Hoy soy alguien


HOY SOY ALGUIEN
Por Linda P., Florida
The Forum
, abril 2019


Al crecer en una familia alcohólica, aprendí a sobrevivir guardando mis opiniones y pensamientos para mí. Me juzgué a mí misma como una doña nadie. Después, esto afectó mis relaciones con mi esposo y mis tres hijas. Cuando una de mis hijas mostró signos de ser alcohólica, me culpé, aunque yo no bebía. Su asistente social me sugirió que fuera a Al-Anon. Había llegado al punto de la desesperación y decidí probarlo. No estaba segura de que fuera lo correcto para mí, y casi me di la vuelta y salí de esa primera reunión ¡Gracias a Dios que no! Dos personas me recibieron en la puerta y me aseguraron que las cosas podrían mejorar si solo le diera una oportunidad. Yo era escéptica, pero me senté y escuché a la gente compartir. Me sorprendió que lo que decían fuera como mi situación. Las historias eran diferentes, pero los sentimientos eran los mismos. Yo era como todos los demás. Me sentí aceptada. Finalmente encontré un grupo de personas que compartieron sus verdaderas emociones y sentimientos, los mismos que yo tenía. Me cautivaron. Me animaron a enfocarme en mí misma, no en la alcohólica y en "seguir viniendo", lo cual hice. Continué asistiendo a reuniones y obteniendo el estímulo de otros miembros que desde entonces se han convertido en mis amigos y mentores. He encontrado una nueva conciencia de la persona que soy. Estoy aprendiendo a creer en mí misma y a cuidarme. Hoy soy alguien.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

viernes, 5 de abril de 2019

Del rechazo a la aceptación


DEL RECHAZO A LA ACEPTACIÓN
Por Daisy P., California
The Forum, marzo de 2019.

Desde que era niña, tenía un asiento de primera fila para el comportamiento caótico de mi alcohólico/adicto. Escuché muchas palabras fuertes, enojadas y maledicentes. No era raro que viera un puño o una mano abierta saliendo de la nada dirigiéndose hacia mí y luego me culparan por hacer que el abusador me hiciera daño. Me sentí abatida hasta las lágrimas y me sentí inaceptable e indeseable. Nadie vino en mi defensa. Mi loca vida familiar simplemente no tenía sentido.

Como resultado, sentí que era una carga y una decepción para los que me rodeaban. También me sentí indigna de cualquier regalo, cumplido o algo bueno. Me culparon por todo lo que estaba mal en nuestra casa. Conocía bien el dolor físico y emocional y el abuso mental, verbal y sexual, todo lo cual me hizo sentir aislada. Si alguien me felicitaba, rápidamente me recordaban lo fea que era. Hace mucho tiempo que había cerrado mis sentimientos para enmascarar el dolor del rechazo. También me había convertido en mi peor crítica, y pronto todos los sentimientos de felicidad dentro de mí murieron. Los cuidadores en mi vida estaban llenos de ira y frustración, lo que a menudo me hacía preguntarme: ¿cuándo vendrá por mí mi verdadera familia?

Pensé que casarme llenaría el vacío y la soledad. Sin embargo, nada cambió en mi nueva vida, excepto que pronto tuve tres hijos. No obstante, por fortuna, una amistad de confianza me presentó a Al-Anon. Las personas en esa primera reunión me recibieron con los brazos abiertos mientras lloraba un velo de lágrimas. Escuché a otros compartir cómo trabajaban para superar el daño que el alcohólico había dejado detrás de sí. En Al-Anon, finalmente entendí por qué mi familia de origen era tan caótica y llena de ira y frustración.

Los cálidos y cariñosos abrazos comenzaron a curar el yo fracturado que había tratado de ocultar la mayor parte de mi vida. Comencé a trabajar para reconstruir mi autoestima y elegir amistades más sanas. Me di permiso para soltar físicamente a quienes seguían abusando de mí y culpándome por sus propias malas decisiones. Aprendí que no puedo cambiarlos, pero puedo cambiarme a mí. Estoy muy agradecida de haber encontrado a dónde pertenezco al compartir mi aliento, fortaleza y esperanza en Al-Anon.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Es verdaderamente una enfermedad de la familia

ES VERDADERAMENTE UNA ENFERMEDAD DE LA FAMILIA
Por Sergio Z.
The Forum, septiembre de 2018

No es fácil lidiar con un alcohólico activo, sobre todo cuando el alcohólico activo en mi vida es mi hermano. Cuando lo visito, me siento mal de ver cómo su problema de alcoholismo lo está afectando. Siempre trato de comunicarme con él, pero cuando está sobrio, él evita verme la mayoría del tiempo. El único momento en el que me habla —y él es muy hablador— es cuando está borracho. El problema es que al día siguiente apenas recuerda de lo que hablamos y nuevamente evita cualquier tipo de conversación conmigo. A veces pasa por periodos de tiempo en los que bebe constantemente durante días, o a veces semanas.

Sin embargo, en Al‑Anon he encontrado esperanza. He aprendido que mi hermano tiene una enfermedad llamada alcoholismo. Ha sido de mucha ayuda leer sobre las características de esta enfermedad y recordar que la manera en la que él reacciona a las cosas se debe a su enfermedad; no se debe a que no me ama. He aprendido que yo no causé su enfermedad, que no la puedo controlar o curar. También he aprendido que hoy tengo alternativas cuando se trata de reaccionar a su comportamiento, ya sea que esté borracho o sobrio. Lo puedo tratar con respeto, comprensión y compasión, o puedo intentar controlarlo y regañarlo. La primera opción requiere de gran valor y serenidad. Sin embargo, yo sé que, si reacciono de manera negativa, muy pronto me sentiré resentido, avergonzado y culpable.

En Al‑Anon he aprendido algunas frases que puedo utilizar para establecer límites saludables en mi relación con mi hermano de manera firme pero amorosa. Aunque sea difícil recordarlas durante una confrontación o situación difícil, me ayudan a no reaccionar a su comportamiento. También he aprendido a no hacer por él las cosas que él puede hacer por sí mismo, tales como hacerse cargo de sus responsabilidades financieras. No obstante, cuando hablo con él, le dejo saber que estoy tan cerca como una llamada en caso de que necesite algo que esté en mis manos hacer. Este límite saludable es una línea fina, y tengo que tener cuidado de no cruzarla. A veces, mantener este límite es difícil. Pero hablar de mis sentimientos con mis compañeros de programa y escuchar sus experiencias me da valor y me ayuda a recordar que no estoy solo.

Cuando me concentro en mí mismo en vez de en mi hermano, puedo ver que el alcoholismo es una enfermedad de la familia, porque me ha afectado a mí. La buena noticia es que puedo usar los instrumentos. Al‑Anon me ha dado la oportunidad de mejorarme a mí mismo y estar más saludable. Ahora sé que mi hermano dejará de beber cuando esté listo para pedir ayuda. Mientras tanto, puedo escoger sufrir, o mantenerme positivo acerca de mi recuperación y mi propia vida.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

jueves, 10 de enero de 2019

Yo era la que tenía que cambiar


YO ERA LA QUE TENÍA QUE CAMBIAR
Por Eileen F., New York
The Forum, diciembre 2018

Vine a Al-Anon hace varios años. Alguien me sugirió que asistiera a las reuniones porque estaba siendo afectada por alguien a quien amaba. En ese momento, pensé, cuando él mejore, estaré bien. Fui a mi primera reunión muy asustada porque no sabía qué esperar. La coordinadora fue extremadamente amorosa y comprensiva mientras compartí porqué estaba allí. Ella me escuchó llorar y me dio la esperanza de que, por primera vez en años, el cambio era posible. Sentí que si podía concentrarme en mí misma, aprendía las herramientas del programa y las aplicaba a mi vida, las cosas podrían mejorar.

Aprender a compartir mis sentimientos, ser honesta conmigo misma y permanecer cerca de personas con ideas afines me dio el coraje de implementar nuevos comportamientos en mi vida. Sin embargo, el cambio tomó tiempo. Tuve que ajustar mis actitudes y admitir mi impotencia frente a mi ser querido alcohólico. Me complace decir que el cambio se ha producido en mis hijos y en mí, y ha marcado una gran diferencia. Ahora reconozco que no era solo el alcohólico quien necesitaba cambiar, yo también lo necesitaba.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.