martes, 4 de junio de 2019

Dejando ir mi vergüenza


DEJANDO IR MI VERGÜENZA
Por Melissa H., Tennessee
The Forum, junio 2019

Finalmente llegué a Al‑Anon después de que mi segundo divorcio terminó. Me había perdido a mí misma tratando de ser quien yo pensaba mi marido quería que fuera, y no estaba segura de lo que estaba mal conmigo. Alguien me sugirió que probara Al‑Anon porque podría ayudarme a aprender cómo encontrarme, cuidarme y detener el ciclo de comportamiento poco saludable. Compartí durante una reunión que sentía mucha vergüenza por divorciarme dos veces. Después de la reunión, las personas me abrazaron y me hicieron saber que no era la única que había experimentado el divorcio, ni siquiera múltiples divorcios.

Antes de Al‑Anon, no sabía cómo evitar el pensamiento obsesivo ni cómo ser yo misma en las relaciones. Muchos de mis amigos en Al‑Anon dijeron que habían experimentado las mismas luchas. Sin embargo, lo más importante es que habían superado esas luchas y vivían felices y libres. He llegado a comprender algo sobre mi comportamiento y he empezado a cambiar. Todos nosotros tenemos una cosa en común: nos ha afectado la forma de beber de otra persona. En mi caso, se pasó de la línea de abuelos a tías, tíos y primos. Estoy justo donde se supone que debo estar ahora, en casa con una familia amorosa y creciendo a través de la hermandad de Al‑Anon.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

domingo, 2 de junio de 2019

Saliendo del dolor


SALIENDO DEL DOLOR
Por Daisy P., California
The Forum, junio 2019

Crecí en un hogar lleno de violencia, drogadicción, alcoholismo, abuso y abandono. Estaba muy confundida. Incluso necesitaba que alguien me enseñara lo básico de la higiene, pero no había nadie que lo hiciera. Cuando llegué a la secundaria, supe que mi madre me odiaba. Ella siempre me golpeaba o me gritaba. Tenía 15 años cuando me golpeó por última vez. Tenía marcas de cinturón en todo el cuerpo y marcas de la hebilla en la cara. Ella finalmente había perdido el control.

La curación ha sido un camino difícil, pero lo he recibido con los brazos abiertos. Estaba cansada de sentirme menos que los demás y de llorar sin razón. No podía sacudirme los viejos recuerdos de abuso. La pregunta de por qué siempre estaba en mi mente. Ya como adulta, descubrí Al‑Anon. Al principio fue difícil enfrentar honestamente mi infancia abusiva, pero decidí que, si eso era lo que iba a costarme vivir una vida normal, entonces eso era lo que tenía que hacer. En medio de muchas lágrimas y recuerdos dolorosos, enfrenté cada incidente. Aprender sobre el alcoholismo y lo que le hace a la familia fue una revelación. Nuestra familia estaba rota, como cada uno de nosotros.

Aprender lo que el alcohol y las drogas le hacen al cerebro me ayudó a ver lo enfermo que estaba mi padre. También me ayudó a dejar de lado la ira que sentía por él por darnos una infancia tan abusiva. Siempre me habían culpado por el abuso que se me había infligido, así como porque nuestro padre bebía y usaba drogas hasta ponerse furioso. Tomó muchas reuniones de Al‑Anon para aceptar realmente que nunca fue mi culpa que papá luchara con la adicción. Nunca fue mi culpa que mi madre eligiera permanecer en un matrimonio violento y adicto.

Mi trabajo de hoy es "soltar las riendas y entregárselas a Dios", dejarlo que se ocupe de lo que no es mi trabajo. Trabajar en mí misma es un trabajo de tiempo completo. Tuve que aprender a amarme y hacerme mi mejor amiga. Todos esos nombres feos que me decían eran mentira. Crecí alrededor de muchas personas dependientes y heridas, pero ya no soy una de ellas.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.