martes, 16 de julio de 2019

Fuera del carrusel

FUERA DEL CARRUSEL
Por Yvonne C., Inglaterra
The Forum, abril 2018
 
Una noche reciente, no dormí bien. Me sentí tan mal que tenía miedo de volver a dormir. Todo en mi mente daba vueltas y vueltas. Me había convertido en una loca, gritando, maldiciendo y amenazando. Me convertí en una fanática cazadora de botellas. Pasé años en negación, pensando que podría proteger a mi familia y amigos. Qué equivocada estaba. ¡Descubrí lo que todos sabían!
 
Mi médico me dijo que fuera a Al‑Anon por ayuda. Asistí a mi primera reunión y escuché a todos compartir. Determinada a mejorar, leí todo lo que me dieron. Leí los Doce Pasos y los seguí desde el primer día.
 
He trabajado los Doce Pasos y mi esposo tocó su fondo bebiendo y tomando una sobredosis un mes después de que me alejé de él con amor. Ahora asiste a A.A. y está en sobriedad, pero vivir con él trae nuevos desafíos porque es una persona diferente. Pero yo también. Asistir a Al‑Anon me ha ayudado a disfrutar de mi vida en el camino hacia la recuperación "Un día a la vez". Solo deseo que mis hijos puedan encontrar la fuerza para ir también. El alcoholismo es una enfermedad terrible y al asistir y trabajar en el programa, me doy cuenta de que el alcoholismo me ha afectado desde la infancia. Ahora disfruto la vida al máximo y me trato con amabilidad. Me río y amo las cosas simples de la vida.
 
Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

sábado, 6 de julio de 2019

El dilema de crecer en un hogar alcohólico


Cuando escucho en las reuniones las trágicas historias que viven mis compañeros con sus parejas lo primero que me viene a la mente es cómo estarán sus hijos. Los hijos de alcohólicos somos rehenes en una relación destructiva. Lo digo por experiencia propia. Estamos atrapados entre la neurosis de papá y mamá. Un proverbio africano dice que cuando dos elefantes pelean, la que sufre es la hierba. En un matrimonio los hijos somos la hierba. Sufrimos y el estímulo negativo que recibimos a diario cala en nosotros profundamente desde incluso antes de nacer. De los afectados por el alcoholismo de otra persona somos la mayoría y los más dañados.
                                                                                
Crecer en un hogar alcohólico es una locura. Es un ambiente hostil para el desarrollo de virtudes, pero muy propicio para que se fortalezcan los defectos de carácter que terminaran tomando el control y volviendo la vida ingobernable e infeliz. El destino para los que crecimos en un hogar así, sin la ayuda apropiada, es fatal y ese daño será la triste herencia para las siguientes generaciones. El alcoholismo deja un daño colateral impresionante que por lo general es subestimado, hasta por lo que se han visto afectados. Eso explica en parte porque muchos de los afectados no buscan ayudan. No detectan el daño porque lo han adoptado como una forma de vida. Se han acostumbrado a vivir mal.

Una lectura de En todas nuestras acciones dice que quien desee salvar el matrimonio con un alcohólico tiene que atenerse a lo que implica tratar con una persona tan enferma. Cuando leí eso recordé la lectura del 27 de junio de Un día a la vez donde se habla de la importancia de poner en primer lugar a los hijos. Creo que si alguien decide luchar por su matrimonio con un enfermo alcohólico necesita recordar que en esa lucha ellos van incluidos. Siguiendo la sugerencia de Un día a la vez entonces habría que asegurarse que ellos, que no pueden elegir, estén protegidos en esa lucha que será complicada.

Al-Anon me ha enseñado que hay derrotas que en realidad son victorias. Yo evaluaría a la luz del programa lo más objetivamente posible la situación para saber si vale la pena seguir o es mejor alejarme. Mi bienestar y el de otros está en juego.

C.G.

sábado, 8 de junio de 2019

Superando mi pasado


SUPERANDO MI PASADO
Por Kate L.
The Forum, mayo 2019

Antes de venir a Al‑Anon, me había envuelto en tantas capas de negación que sentarme en una sala y admitir la verdad ante mí misma, y mucho menos ante extraños, parecía una locura. Una parte de mí quería aferrarse a esa negación, y una parte de mí sabía que ya no podía soportar por más tiempo la locura de tratar de controlar el comportamiento de otra persona o mi propia vida.

Al principio, pensé, ¿cómo llegué a este punto? Esas primeras reuniones fueron difíciles porque tuve que mirar de frente a dónde estaba y no me gustó mucho. Antes de venir a Al‑Anon, me sentía completamente avergonzada por mi comportamiento, y eso me hizo sentir alienada y aislada. En las reuniones, sin embargo, sentí que me aceptaban y que pertenecía ahí sin importar lo que hubiera sucedido en el pasado. Al principio asistí a muchas reuniones porque necesitaba que me ayudaran a mantenerme en el buen camino.

Donde los amigos o la familia me habían decepcionado, las herramientas del programa me ayudaron siempre. Crearon una sensación de apoyo constante en mi vida que me permitió tener la posibilidad de sentirme mejor. Desde entonces he aprendido que no tengo que avergonzarme por lo que había hecho. No tengo que castigarme por, en el pasado, haber caído en la negación. Podía trabajar en mi progreso "Un día a la vez", y eso significaba que no debía de tener todas las respuestas. Al centrarme en los pasos correctos en ese único día, aprendí que ya no tenía que arrastrar mi negación y vergüenza, lo que me permitió comenzar a vivir de nuevo.

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.

jueves, 6 de junio de 2019

Dando pasos de bebé en Al-Anon


DANDO PASOS DE BEBÉ HACIA LA RECUPERACIÓN
Por Karin W., California
The Forum, junio 2019

Cuando vine a Al‑Anon hace varios meses, no tenía idea de la serenidad que con el tiempo comenzaría a disfrutar. Durante las primeras semanas de asistir a las reuniones, estaba agotada, agotada y temerosa, pero escuché el mensaje "Sigue viniendo". Me mortificaba tener que hablar en un grupo, así que luché al principio. Sin embargo, también sentí una fuerte condena dentro de mí por no compartir. Entonces alguien me dijo que no existen los debes en Al‑Anon. Podría decir algunas palabras o no decir nada y eso estaba bien. Ahora, estoy dando pasos de bebé en mi camino hacia la recuperación. Puedo agradecer al orador y escuchar con la esperanza de que, cuando esté lista, pueda compartir mi propia experiencia, fortaleza y esperanza más profundamente desde mi corazón. Estoy muy agradecida de que Al‑Anon sea un programa de "Progreso no perfección".

Reimpreso con la autorización de The Forum, Al-Anon Family Groups Hdqs., Inc., Virginia Beach, VA.