lunes, 22 de junio de 2015

Ambición

Perseguir metas superficiales ha llevado al hombre a vivir una vida infeliz. La principal meta del hombre, su propósito, lo que le da sentido a su existencia es la búsqueda del Bien. Cualquier cosa que no ayude a alcanzar esa meta es un obstáculo para la felicidad. La ambición del hombre debe ser que en todas las empresas en las que se involucre tengan como fin alcanzar esa meta. El progreso en todo ámbito humano debe ir dirigido al mejoramiento de la calidad humana.

En un viejo episodio de la serie La Dimensión Desconocida, la gente se volvía loca cuando le decían el sentido de la vida. Se lo decían al oído, por lo que nunca se llegaba a oír. Creo que a mucha gente hoy le dijeran que el sentido de su vida es el desarrollo espiritual no se va volver loca, pero a los que se los dijera seguramente me verían como si estuviera loco. La idea generalmente aceptada del propósito del hombre es una satisfacción egoísta. Esa ambición del ser humano va encaminada a un destino llamado desgracia. El objetivo primordial de las personas, igual que el de nuestros grupos, es espiritual. No importa lo absurdo que les suene a los tantos que han torcido su camino. La felicidad que experimentamos los que lo perseguimos es la mejor evidencia de esta verdad.

C.G.

jueves, 18 de junio de 2015

"Al que no quiere sopa..."

Uno de los recuerdos más vívidos de mi niñez es cuando en la escuela celebramos el cumpleaños de una compañera. Todo estuvo muy bien hasta que nos dieron un refresco que a mí no me gustó. Alargué la mano para que se llevaran el jarro y me preguntó una de las personas que nos atendían "¿Quieres más?" Impactado al verme enfrentado a un adulto, a quien pensé iba a decepcionar al decirle no, mi miedo contestó sí. Ahí aplicó el dicho "al que no quiere sopa, que le den dos tazas".

El miedo es un gran obstáculo para la sinceridad. Sacrificamos la verdad por el miedo de herir o ser heridos. Si bien es cierto hay que cuidar lo que se dice y lo que no se dice (el anonimato nos ayuda mucho en eso), si debo decirla entonces tengo que hacerlo. Mentir por complacer y que eso me lleve a hacer lo que no quiero, aparte de traicionarme, hace que yo viva en una mentira y tenga a los demás viviendo en el engaño. Eso va contra nuestros principios espirituales. Los que seguimos el programa somos amantes de la realidad. La necesitamos para vivir sanos.


Como parte de nuestro inventario, podríamos preguntarnos a qué situaciones le estamos diciendo sí cuando en realidad queremos decir no, y viceversa. Al descubrirlas, entonces podemos pedir a nuestro Poder Superior el valor para cambiar las cosas que sí podemos para salirnos de esas situaciones,  fuente de una frustración y culpabilidad permanentes. En mi caso lo hago porque ya no quiero volverme a beber el refresco que no me gusta por quedar bien ante los demás, aunque quede mal delante de mí mismo.

martes, 16 de junio de 2015

Perdí mi conexión con Dios



En una entrevista que le hicieron a un conocido mío, involucrado en un sonado caso de corrupción, se le preguntó por qué había ignorado su conciencia. Con tono y miradas triste contestó "porque perdí mi conexión con Dios". A lo largo de la entrevista contó cómo se había dejado envolver por el materialismo y había dejado totalmente de lado su parte espiritual, trayéndole desastrosas consecuencias. Se volvió a Dios en ese momento de gran dificultad y le contaba al entrevistador que agradecía haber reencontrado esa conexión, pese a las amarguísimas experiencias por las que pasó. Por solo ese hecho decía que para él haber perdido era haber ganado.

Yo también, en cierto momento, perdí mi conexión con Dios. Me sentía resentido por su aparente falta de interés en mí y en el mundo. Por si fuera poco, me dejé llevar por lo material aunque la parte espiritual dentro de mí seguía hablándome. Tuvo que producirse un terremoto en mi vida para darle más espacio a mi espíritu que clamaba que hiciera un cambio integral. El principal era dejar a un lado mi arrogante autosuficiencia y buscar la ayuda de un Poder Superior.

Apartarme del camino que tengo que seguir como persona y que viene inscrito en mi esencia es una mala decisión. Si no hago lo que debo hacer, siempre estaré en problemas. Mi ego va a querer llevarme por el sendero equivocado para llenarme de complicaciones. Y como a mi ego le estorba mucho Dios, es de lo primero que va a querer deshacerse. Así se quita de encima su semáforo moral para poder convertirse en su propia ley, y priva a mi espíritu de su principal fuente de energía y sano juicio. No me conviene perder mi conexión con Dios. Por el contrario, debo fortalecerla para que ese milagro llamado recuperación siga ocurriendo.

domingo, 14 de junio de 2015

Sin disposición para cambiar



La queja más frecuente que escucho de diferentes compañeros, es la falta de progreso en diferentes áreas. Se lo achacan a diversas cosas, pero sospecho que la que nunca se dice es la principal razón: no hay disposición para cambiar. Se puede querer cambiar pero no tener la disposición de hacerlo. Estar dispuesto a cambiar lo entiendo como tener siempre el ánimo de realizar las acciones necesarias para dejar atrás nuestras actitudes enfermas. Es lo que nos lleva a anteponer los principios a todo.

En un grupo  tenían en la pared la Oración de la Paz donde, en la parte que habla de morir, aclaraban entre paréntesis que se refería a morir al falso yo. Eso es anonimato espiritual y es algo a lo que el ego le tiene mucho miedo, porque significa su eliminación. Es sacarlo del trono de nuestra vida para dárselo a nuestro espíritu, nuestro yo verdadero, a quien por derecho le toca. Pero si no hay disposición, seguirá reinando. Cuando llegan las tentaciones seguimos cayendo, cayendo y cayendo. Seguimos alimentando nuestros consentidos defectos de carácter, aunque al final nos sigan amargando la vida.

Hasta que llegué a comprender que necesitaba un cambio radical y no solo salir de crisis pasajeras, fue cuando estuve dispuesto a no bajar la guardia y a mantenerme en constante lucha contra un enemigo interior que siempre está dispuesto a arruinarme. Fue cuando mi deseo llegó a ser tan grande, que me llevó a accionar perseverantemente. La recuperación no es un asunto de vez en cuando, sino de constancia.

jueves, 11 de junio de 2015

Mentiras piadosas y venenosas

Dicen que la negación posiblemente sea el mecanismo de defensa psicológico más antiguo del ser humano. Como que es nuestra costumbre, desde hace mucho tiempo, huir de la realidad cuando esta no nos gusta.

Una definición que encontré de mentira piadosa es "la afirmación falsa proferida con intención benevolente". Cuando me digo mentiras piadosas con la “buena intención” de no herirme me vuelvo incapaz de dar las respuestas adecuadas ante la realidad (o sea me vuelvo irresponsable) y me meto en un mundo de fantasías neuróticas que al final no traerán nada bueno. No es piadoso escapar de la realidad. Tampoco es piadoso mentirles a otros. Mentir siempre es perjudicial. Quizá haya cosas que es mejor no revelar como se recomienda en el Noveno Paso para evitar dolor a otras personas, pero lo que haya que decir hay que decirlo y no callarlo o tergiversarlo según nuestros intereses.

La sabiduría para mí es el conocimiento de la verdad y actuar conforme a ella. En el Programa he encontrado mucha sabiduría que ha sido mi parámetro para analizarme. He descubierto que he sido perezoso, aprovechado, avaro, controlador, pero también sincero, solidario, perseverante, comprensivo.  Mi trabajo consiste en fortalecer los aspectos positivos y corregir los negativos en vez de volver la cara para pretender que no existieran.

Quiero vivir con la tranquilidad que da afincarse en la verdad. Quiero aceptar continuamente quien soy y mis circunstancias. El acto cobarde de atrincherarme en el engaño me impide crecer y ser feliz.

C.G.